Con el objetivo de mejorar la conectividad y garantizar la seguridad de los ciudadanos, diputados del Congreso Nacional aprobaron por mayoría de votos el 10 de febrero del presente año, “Decreto de emergencia vial”, en vista del terrible deterioro de las carreteras primarias y secundarias.
Una de las regiones con los que se dio inicio esta intervención de la SIT, es la zona sur del país, que corresponde al tramo carretero comprendido entre Alto Verde y Coyolito, con una extensión de 29 kilómetros, una vía estratégica que conecta a miles de hondureños y turistas nacionales con destinos turísticos altamente visitados durante la temporada de verano.
En esta zona se desarrollan trabajos de limpieza del derecho de vía, bacheo con mezcla asfáltica, perfilado y conformación de calzada, tratamiento asfáltico simple y señalización vial, acciones que permiten recuperar una carretera que no había recibido intervención en más de cuatro años.

Estas mejoras contribuyen significativamente a optimizar las condiciones de tránsito, reduciendo riesgos y brindando mayor seguridad a conductores y peatones.
Barrio La Bolsa.
Gracias a estas intervenciones, miles de veraneantes podrán disfrutar de carreteras en mejores condiciones, haciendo más placentero, cómodo y seguro su desplazamiento hacia los diferentes destinos turísticos del país durante la temporada alta. La rehabilitación de estas vías no solo facilita la movilidad, sino que también fortalece la experiencia de viaje de las familias hondureñas que aprovechan el verano para dinamizar el turismo interno.

Asimismo, la mejora de la infraestructura vial impulsa directamente la economía nacional, ya que favorece el comercio, el transporte de productos y el acceso a zonas turísticas, generando mayores oportunidades para emprendedores, pequeños negocios y comunidades locales que dependen del flujo de visitantes.
El proceso de rehabilitación vial busca intervenir miles de kilómetros de la red nacional antes de la Semana Santa y previo al inicio de la temporada de invierno, como parte de una estrategia preventiva orientada a garantizar carreteras funcionales y seguras durante todo el año.

Los proyectos representan una inversión aproximada de 80 millones de lempiras y contemplan la intervención de alrededor de 2,700 kilómetros en distintos tramos del país, reafirmando el compromiso del Gobierno de continuar fortaleciendo la infraestructura vial, mejorar la calidad de vida de la población y promover el desarrollo económico mediante obras que benefician directamente a los hondureños.